GIANNA
Mi cuerpo se rindió en algún momento de la noche, y cuando desperté todo a mi alrededor estaba frío, pero también ameno; el cuerpo me pesaba muchísimo, y un penetrante aroma que entró por mis fosas nasales me hizo meterme en mis cinco sentidos.
Me removí sobre el cuerpo de aquel hombre que dormía como una piedra. Era tan hermoso, tanto que me arrastré como pude hasta la mesa de noche y tomé mi celular para sacarle una foto ante la que sonreí y guardé con celo. Lo que hicimos fue tan inc