GIA
Vik era un tipo raro en toda regla.
Lo notaba de muchas maneras. Primero, triste, y eso lo asocié con la muerte de Peter, pero también parecía ansioso y hasta medio complacido.
Eso último tal vez tenía que ver con lo que pasaba ahora.
Eran poco más de las siete de la noche cuando el auto salió del Palacio. En él íbamos Donovan, quien conducía, Tom, en el asiento del pasajero, y Vik y yo en la parte trasera.
El ambiente era silencioso al principio, aunque yo tenía mil cosas en mente.
—Sabía