GIA
Que Vik pareciera no creerme no era sorprendente como tal porque, para ser franca, ni yo entendía de dónde había sacado ese dato, ¿o sí?
Quizás solo se me chispoteó.
Solté un respingo y negué con la cabeza.
—Es algo bastante específico para tratarse solo de una casualidad —dijo él.
Aquello me hizo sentir de golpe como si fuese sospechosa de un crimen y ese hombre el detective que me interrogaba.
—Sí… supongo que sí, pero, créeme, no sé de dónde salió. Mentiría si te dijera que sé de qué par