GIANNA
Al llegar al Palacio, Cameron subió al ala de la tercera planta destinada solo para él, en tanto la señora Laila me pidió que la acompañara a la cocina por un momento.
—¿Fue todo bien en la casa de los Abraham? —preguntó.
—Sí… —murmuré.
Mi rostro aún se hallaba enrojecido por el llanto, y ella solo asintió al darse cuenta.
—Llévale este té a Su Majestad. Es de valeriana. Lo ayudará a calmar la ansiedad y a descansar de manera natural.
Me acercó una fina taza de porcelana con bordes dorad