GIANNA
Tras escucharlo, asentí y salí de ahí sin más, directo a mi habitación a cambiarme.
Me puse lo mejorcito que tenía entre mis cosas que, para ser sincera, no era muy de este ambiente tan rimbombante, pero no quedaba de otra.
Bajé al despacho del Rey, dándome cuenta de que esta ala del Palacio se encontraba casi desierta, y que la poca gente que vi iba al oeste, a los alojamientos para invitados y las zonas comunes para los empleados; sin embargo, yo ya tenía mis órdenes, así que terminé e