GIANNA
No pude evitar llorar, y no me importó quien me viera y quien no. Extrañaba tanto a este hombre, lo añoré por tantos días… y ahora estaba aquí, postrado en esta cama con tanto en su espalda y en todas partes; y luego de desahogarme, solo lo miré.
—Vik… tienes que despertar pronto, ¿sí? —murmuré tan bajito como pude—. Tengo mucho que decirte. Despierta pronto, por favor…
Pero ya llevaba muchos días en ese estado, veinticuatro para ser exactos. Sabía que esto no era una película, que él no