CAMERON
Luego de que todo fue negro, sobrevino una espiral de dolor inimaginable, una tor.tura que solo podría comparar con el peor de los rencores, y en medio no pude evitar pensar en Laurice, en si ella pasó por lo mismo.
Las imágenes se agolparon en mi cabeza y no pude evitar rememorarlo todo.
Sentí las manos tocando mi cuerpo, el agua helada contra mi piel, el cu.chillo cortar, cortar y cortar sin contemplaciones mientras yo tenía los ojos tapados y las manos atadas y, de repente, el horror