99. Apoyo inquebrantable
La noticia lo tomó como si una avalancha lo hubiese azotado sin darle oportunidad a nada. Llegó al hospital tan rápido como el tráfico de la ciudad pudo permitírselo, e incluso así, Kiliam se saltó varios semáforos consciente de la gravedad del asunto.
El resto de la familia los seguía en otra de las camionetas.
Jack saltó fuera del auto con la mano de su mujer aferrada a él, y en cuanto la enfermera los vio, les indicó apresurada el camino hasta la habitación a la que habían trasladado a Maren