61. Una cena familiar y un hombre más relajado
En cada momento compartido de la semana siguiente, él parecía no darse cuenta de lo realizado que se sentía al lado de esa mujer. Reía con más soltura y se mostraba increíblemente relajado.
En calma.
Revitalizado.
Con más energía.
Así era como se sentía, y todo era culpa de esa provocadora de ojos marrones.
Kira no quería presionarlo, era lo que se había dicho a sí misma, incluso a él, pero estaba tan enamorada de ese hombre que siempre buscaba cualquier excusa para estar cerca… y conquistarlo.