102. ¡Encuentren a mi mujer ahora mismo o esto arderá peor que el infierno!
Cuando el jefe de escoltas le explicó en aquella llamada desde la recepción del grupo Akerman lo que estaba ocurriendo, el corazón de Jack pareció detenerse de súbito, solo para entonces reanudar su marcha como una locomotora y provocar que todo a su alrededor dejase de detener el mínimo sentido.
La carcasa del móvil crujió bajo la palma helada de su mano, y después de pasar un trago, saltó dentro del elevador y esperó impaciente hasta encontrarse con Kiliam, que ya lo esperaba con el auto ence