Eros caminó a paso apresurado por los pasillos del hotel. Alyssa lo seguía lo mejor que podía, pero entre los tacones de Babi y los chupitos que cargaba encima, se le dificultaba ir a su altura. Esto hizo molestar a Eros – Apresúrate, no tenemos demasiado tiempo.
– ¿Demasiado tiempo para qué? –Preguntó Alyssa, mientras hacía malabares para quitarse los tacones y, al mismo tiempo, no detener el ritmo de su caminata. Sin embargo, esto no evitó que ella se quedara atrás ante Eros–. Es decir, está