Alyssa agrandó sus ojos de la sorpresa. Eros había tenido razón al decir que Elián era alguien estaba entrando en la inestabilidad: él tenía miedo por su vida. Pero de eso, a parecer un maniaco, animal rabioso tirado en el suelo, era algo completamente diferente.
Al final, fue Darío quien suspiró ante su conducta—. Discúlpenlo, tiene literalmente como una semana sin dormir.
—Tres días y seis horas, con veintisiete minutos —corrigió Elián.
—¡Ya cállenlo, parece estación de radio! —Musitó Eros, s