Cuando Alyssa salió de la oficina de Alessandro, descubrió que tenía razón: Elián estaba esperándola en el pasillo. Apenas la vio salir del umbral, Elián corrió hacia ella y la atrapó con fuerza en un abrazo. Ella estuvo feliz por hallarse en unos brazos familiares como los eran los de Elián, pero gruñó cuando descubrió que el dolor en sus costillas se acentuó por la fuerza del abrazo.
Elián lo notó, y la soltó en el instante que descubrió que el resoplido y el siseo que salió de los labios de A