Capitulo 50. Parte 1 – Antiguas estratégias
Alexia:
Lo único que deseaba era alejarme de Máximo para no dañarlo, pero este mes a su lado me ha hecho reflexionar. Sé que no podré ser feliz si no permanezco con él. Me fascina su faceta protectora: cómo me mima en cada capricho, desde el más simple hasta el más absurdo. Cada vez que muevo un dedo, corre para saber qué necesito. Me hace sentir especial, me convence de que somos el uno para el otro y de que no hay poder sobre la tierra capaz de separarnos.
Todas las noches se queda en mi cuarto, ya sea porque el insomnio me vence, porque me asustan los truenos o porque las pesadillas me persiguen. Cualquier excusa es válida para retenerlo. Me provoca gracia la paciencia con la que soporta mis repentinos cambios de humor. Es inevitable enamorarme cada día más, especialmente cuando consiente mis antojos. Verlo llegar con chocolates o fresas a altas horas de la noche es un acto de ternura infinita, pero nada supera el momento en que trae obsequios para Pascal. Es, sin duda, mi mayor fe