Capítulo 32. Deja que te ayude.
Patrick miró a las dos mujeres en el umbral de la puerta, pero solo los ojos abiertos de Meghan captaron su atención.
—Lo-lo sien-siento, no sabía que necesitabas vestirte para cenar —tartamudeo Meghan, sintiendo la boca seca, pero sin apartar los ojos del cuerpo de Patrick. Realmente estaba para chuparse los dedos. Ella tragó ante la imagen que se coló en sus pensamientos.
—Necesito darme un baño y recordarles que antes de entrar a una habitación deben llamar primero, ¿qué hubiese pasado sin v