Mundo ficciónIniciar sesiónAriel
Ese día lo celebramos en un bonito restaurante cerca del centro de la ciudad, comimos postre y también bebimos champagne, el tiempo pasó por si solo, tranquilo y sereno, permitiéndonos disfrutarlo.
Estar cada día con Máximo era cada vez mejor, me sentía tan enamorada que difícilmente algún día podría disminuir ese sentimiento por él.
Al final de la noche vimos una pe







