—¿Ella es madrina de la boda? —Ladea su cabeza y Ale suspira.
—Sí, es su mejor amiga, claro que sería su madrina. —Sam voltea los ojos y bufa, es por el hecho de que deberá seguir aguantándose aquella fastidiosa.
—Bueno, cierto, tienes razón. —Se acerca más y no deja espacio entre ellos.
—Sí, pero no dejaremos que nos arruine nuestra felicidad, ¿Cierto? —La abraza por la cintura y asiente.
—¿Y cuándo vamos a ese crucero? —Apoya su barbilla en su pecho y lo mira.
—Después de la boda, Elías podrá