El taxi se detuvo, Charlotte respiró profundo, llevó la mirada al reloj, había llegado la hora, descendió y atravesó las enormes puertas, tomó el ascensor hasta la suite que Logan le había indicado.
Al descender camino con pasos largos y firmes, cada paso que daba cortaba su respiración, Charlotte sentía que no podía con lo que le esperaba, aún así, sin otra salida se acercó y llamó a la puerta.
La puerta se abrió lentamente, la mirada de Charlotte se fijó hacia el interior, el tono de la luz e