A pesar del comportamiento de Liam, Charlotte lo miraba a través de un filtro de dolor, cada vez que él miraba su teléfono, Charlotte contenía la respiración, temerosa de ver el nombre de Madison en la pantalla.
Cuando él sonreía mientras respondía un mensaje, ella se imaginaba lo peor, y Madison se encargaba de ello, cada acción hacía que Charlotte desconfiara más de aquella “amistad”.
Liam la llevó a un lujoso y reconocido restaurante, el ambiente lleno de clamor se podía sentir a distancia.