Liam con la mirada la presionaba para que ella aceptara, mientras que Charlotte estaba hecha un manojo de nervios.
—Está bien —cedió ella finalmente, forzando una sonrisa—. Iré ahora mismo.
Liam la besó con una ternura que le dolió en el pecho, la amaba de una manera perdida.
—Eres increíble Charlotte, sabía que entenderías que lo hago por tu bien, nos vemos más tarde, tengo que volver a la clase de finanzas, lo último que quiero es que mi padre reciba un reporte negativo de mi inasistencia.
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