Frederick dormía a mi lado, respirando con esa profundidad serena que solo llega cuando el agotamiento vence hasta al más alerta. Yo, en cambio, estaba despierta, con los nervios de punta, dándole vueltas a la misma idea una y otra vez.
El viaje. Una semana entera.
Necesitaba decírselo. Pero ¿cómo? Sabía lo que significaría para él. Él siempre ha sido protector y ha procurado mantenerme cerca la mayor cantidad de tiempo posible, pero después de la cesaría, todo se intensificó.
Con un suspir