Me observé nuevamente en el espejo. La verdad, lo hacía todos los días cada vez que tenía oportunidad, esperando un cambio. Y por primera vez, lo noté. Pequeño, mínimo, pero ahí estaba. Cualquiera pensaría que estaba inflamada por comer, pero yo sabía que yo era así, que esta inflamación no disminuiría. Al contrario, iría en aumento.
Levanté mi camisón rojo, para tener una mejor vista de mi pequeño o pequeña que ya estaba comenzando a crecer, a hacerse notar.
Moví mi mano sobre mi vientre, pe