86. Lugar seguro
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Ryder
El aroma del café recién hecho llenaba la sala, mezclándose con la tenue luz que se colaba por las ventanas. Era temprano aún, pero nadie tenía sueño. No después de lo que había pasado.
Estábamos todos sentados alrededor de la gran mesa de roble, con tazas calientes entre las manos. Maverick había hecho café para todos sin decir una palabra, como si supiera que era lo único que nos mantenía de una pieza.
Seraphina se veía diferente. Limpia, sí, sin la sangre ni el polvo de la noche