79. Un instinto más fuerte
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Seraphina
El aire era espeso. Como si algo invisible flotara, cargado, sobre la casa aislada frente a mí. Había dejado atrás la camioneta y al equipo con la excusa de “adelantar el reconocimiento”. La verdad era que necesitaba espacio. Oxígeno. Silencio.
Pero no encontré nada de eso.
Solo una alarma invisible retumbando en mis sentidos.
Algo no iba bien.
Me bajé de la moto y desenfundé el arma, avanzando con sigilo hacia la entrada. La puerta estaba cerrada, pero no asegurada. Empujé c