63. Lobo Black
63
Ryder
Seraphina había cerrado los ojos en un revoloteo como una mariposa y luego… nada.
—No... no, no, no… —murmuró Tahar mientras presionaba su pecho con fuerza, intentando devolverle la vida.
Yo no podía moverme. Mi cuerpo estaba congelado, atrapado en un segundo eterno. Seraphina no respondía. Estaba quieta, pálida, sus ojos entrecerrados como si durmiera… pero no era sueño. Su pecho ya no subía. No había aire. No había latido.
—¡Vuelve, Seraphina! —rugió Blake, sacando la rabia y el mied