52. Curiosidad o terquedad
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Noelia
Me quedé inmóvil frente al piano, contemplando las teclas blancas y negras que alguna vez me sirvieron de refugio. La sala de música estaba en penumbras, iluminada apenas por la luz filtrada a través de los ventanales. A mi alrededor, violines, guitarras, flautas… más instrumentos de los que podía contar. A lo largo de los años había aprendido a tocar casi todos por pura curiosidad o terquedad. Pero el piano… el piano era distinto. Siempre fue mi favorito.
Deslicé los dedos sobre el b