18. Aún más peligroso
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Seraphina
Pensé que iría sola hasta el restaurante, pero al bajar, lo vi.
Ryder me esperaba, recostado con soltura en el capó de su Maybach. La escena parecía sacada de una película: impecable, indescifrable, peligroso.
—Señor Thorne —saludé, sin cambiar el tono ni el ritmo de mis pasos.
—No hagas eso, Seraphina. No hay nadie alrededor —dijo con un tono que mezclaba molestia con algo que parecía melancolía.
—Eres mi jefe… próximamente, mi exjefe —le recordé, deteniéndome justo a una distanci