10. Ahora si es personal
10
Seraphina
El beso se rompió por el zumbido insistente de su teléfono.
Ryder gruñó por lo bajo, molesto por la interrupción, pero contestó sin dejar de acorralarme. Me tenía atrapada contra el asiento, una de sus manos rodeando mi cintura, manteniéndome pegada a su cuerpo. Sentía su deseo contra mi abdomen, duro, palpitante, negándose a ceder a pesar de la llamada.
—Thorne —dijo con voz grave, sin quitarme los ojos de encima.
Me moví, intentando acomodarme, pero su brazo se tensó como una barr