83.
MICHAEL
Estoy a punto de cruzar el umbral cuando escucho mi nombre.
—Michael.
Su voz no suena altiva esta vez. No suena fría. Suena… quebrada.
Me detengo con la mano aún en la manija de la puerta. Durante un segundo considero ignorarla. Seguir caminando. Salir de una vez por todas y no volver la cabeza.
Ser coherente con lo que acabo de decir.
Pero algo en ese tono me obliga a girarme.
Sara sigue de pie en medio de la sala. Ya no tiene esa postura impecable de hace unos minutos. Sus hombros es