82.
MICHAEL
El apartamento se siente demasiado grande cuando está vacío.
No había notado lo silencioso que podía ser hasta que Raquel se fue. El eco de mis pasos en el pasillo me resulta insoportable, como si cada sonido estuviera diseñado para recordarme que no hay nadie más aquí. Que no hay respiración suave viniendo del sofá. Que no hay manos descansando sobre un vientre redondo. Que no hay una voz preguntándome si voy a cenar o si ya envié ese correo.
Solo estoy yo.
Y el desastre que hice.
Est