113.
RAQUEL
Despierto antes que todos.
No sé exactamente qué hora es, pero la casa está en ese silencio profundo que solo existe cuando todavía no empezó el día, cuando todo descansa y el mundo parece sostener la respiración por unos minutos más. Parpadeo un par de veces, adaptándome a la luz tenue que entra por la ventana, y me quedo quieta, escuchando.
Nada.
Ni los bebés.
Ni Michael.
Sonrío apenas.
Es raro… pero también es un pequeño regalo.
Me incorporo con cuidado, saliendo de la cama despacio