Cap. 158: El enemigo se debilita.
Grace llegó corriendo al pasillo de cardiología, con la respiración entrecortada y las mejillas encendidas por la agitación. Empujó las puertas batientes y buscó desesperadamente con la mirada hasta que encontró a Dominic, quien se encontraba solo en la sala de espera, sentado con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos.
Se acercó a toda prisa, acortando la distancia entre los dos con pasos rápidos. Al escuchar el eco de sus tacones, Dominic levantó la vista de golpe.
—¡E