Cap. 127: No me hagas suplicar.
Dominic miró a Grace y asintió con una seriedad fingida, preparándose para la interpretación.
—Abre, Grace —murmuró él, ajustándose la camisa—. Voy a actuar como siempre, no sospechará nada.
Ambos se acomodaron la ropa con rapidez; Grace se alisó la falda y se pasó las manos por el cabello para aplacar el desorden de la pasión. Al abrir, se encontró con la figura imponente de la anciana.
—¿Puedo pasar? —preguntó Charlotte, manteniendo su porte aristocrático.
—Depende —respondió Grace, bloqueand