Grace sintió una punzada en el corazón, por un segundo las palabras se quedaron atoradas en su garganta, ahora él tenía todo el derecho de actuar de ese modo, inhaló profundo y se dirigió a los pequeños.
Vayan a saludar —les dijo Grace a los niños, animándolos.
Los pequeños, con cierta timidez por el ambiente hospitalario, se acercaron despacio y extendieron sus manitas hacia él.
—Señor Dominic —dijo Derek con suavidad—, mamá nos contó que Arthur está enfermo. Vinimos a apoyarlo.
Dominic sinti