Sarah se quedó helada, sintiendo que la sangre se le retiraba del rostro mientras la puerta terminaba de abrirse. Giró la cabeza con lentitud, temiendo que la verdad estallara en ese mismo instante. Sin embargo, lo que vio la hizo soltar un suspiro de alivio: Arthur estaba allí, pero llevaba puesta una máscara de tela de Spiderman que le cubría toda la cabeza.
Maxwell se giró para ver al niño. La iluminación blanca y potente del taller daba directo sobre la tela, haciendo que los ojos del pequeñ