Doménica dio un paso al frente. Sus ojos estaban aguados. Eran los ojos de Dominic, idénticos, gélidos y afilados, pero tristes y llorosos.
—Tenemos los ojos grises, mamá. Los de papá Maxwell son café. Los nuestros son del mismo color del señor del parque, el papá de nuestro amigo Arthur —soltó la niña con una lógica que a Grace le supo a hiel.
Grace se quedó paralizada, las preguntas de sus hijos se clavaban como dagas en su corazón. Miró a Doménica y luego a Derek, sintiendo una angustia q