Litza Cooper
—Te juro que casi me muero del susto —expreso, Irem desde el otro lado de la línea, me cuenta cómo fue su reacción cuando Nathan se convirtió en lobo para revelar su secreto—. Pero es genial, ¿sabes?, me gusta aún más sabiendo que es un hombre diferente —añadió y puedo imaginarla con una sonrisa en su rostro.
—Me alegra mucho que lo hayas aceptado, no quiero imaginar lo difícil que fue para él decirte todo eso —murmuro.
—Lo mismo he pensado. La vida es muy icónica… nosotras empar