Presente
El día del funeral de Isobel llegó y no tenían ningún cuerpo para velar. En la capilla a las afueras de Edimburgo en la que la misa se auspició, había una urna vacía repleta de elaborados ramos de flores negras. Duncan a penas podía mantenerse de pie. De no ser por Leslie, quién estaba tímidamente situada a su lado con un brazo sobre el hombro, se habría desplomado. Esta estaba usando un vestido negro manga larga de encaje de flores y una falda que le llegaba hasta los tobillos, ademá