Max insistió en que me quedara en su apartamento, y al final, cedí. No planeo quedarme mucho tiempo; solo necesito calmarme para hablar con Eduard y aclarar esta situación que debió contarme desde el principio. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que ahora tiene a otra en sus brazos, y esa debería ser yo, no ella.
—¿No piensas volver a tu trabajo? —le pregunté a Max, sentado a mi lado. Al menos dejé de llorar, me daba un poco de vergüenza.
—No iré hoy, me quedaré contigo.
—No es necesario, Max