Me detuve y me giré para mirarlo.
—Lo mucho que he crecido —repetí. No lograba decidir si estaba siendo genuino o condescendiente, pero mi instinto se inclinaba hacia lo segundo.
Gideon asintió.
—Cuando estabas... quiero decir... Cuando estábamos... —su voz se apagó y se frotó la nuca—. En ese entonces, no parecías tener mucho interés en los negocios. Ahora, diriges el tuyo propio.
Lo detallé con la mirada por un momento, intentando descifrar lo que en realidad quería decir. ¿Estaba impresi