Al salir el sol, el humano y sus hombres se adentraron en los confines de las tierras de los lobos. Mientras el humano esperaba la llegada de Sander y Nick, encendió un cigarrillo y dejó que el humo se elevase en espirales. Sin embargo, el cigarrillo se desprendió de sus labios en un gesto involuntario cuando quedó inmóvil, estaba petrificado por el espectáculo que se desplegaba ante sus ojos: en la montaña se aparecían lobos, tanto en su forma humana como en su aspecto animal. En un abrir y ce