Al amanecer, unas camionetas negras esperaban a la familia real en las afueras del campamento. Todos se prepararon para abandonar ese lugar y regresar a sus hogares. Mientras que en la manada la multitud esperaba ansiosamente a sus monarcas, fueron recibidos con aplausos y bendiciones. Ya en la mansión, Danna acompañó a Eros a su habitación para que pudiera recuperarse por completo. Tenían la responsabilidad de gobernar dos vastas regiones, y eso requería que se desplazaran constantemente de un