Danna sentía que el corazón se le quería salir por la boca. La idea de perder a Eros la llenaba de angustia, y además, su hija se encontraba en medio de una batalla de lobos, ella estaba completamente inmovilizada.
—Esa es la prin… cesi… ta… ¿Es la princesita? —logró articular Duncan.
Danna salió del trance y lo miró. Sus ojos se encontraron brevemente con desasosiegos. Sin embargo, su atención se desvió rápidamente cuando volvió a escuchar la vocecita de su hija. Giró la cabeza hacia dónde pro