Después de hablar con sus padres e inventarles una excusa rara, ellos la miran con pesar. Serena, en cambio, los besa a cada uno en la frente y entra a la casa, puesto que ellos se habían reunido en la terraza.
Ella corre por el pasillo y se detiene a mitad de camino, entonces suelta el aire retenido y suspira de alivio al verse librada de una explicación que no tenía.
El timbre suena, pero no le presta atención, así que supone que una de las empleadas de servicio abre la puerta. Se dirige a s