Capítulo IX
Edward la besaba con desesperación, sus manos recorrían todo su cuerpo, desesperado por poseer a esa mujer que penetró en su habitación e invadió su cuerpo sin decir un previo si o un no, no podía creer lo que estaba pasando, lo tomó por sorpresa, pero quizás la sorprendida fue ella, pues su jefe sabía cómo hacer feliz a una mujer en el sexo y más si le gustaban esas piernas largas y esos grandes senos que lo enloquecían. Por la sangre de Caroline corría por sus venas como un líquido caliente, s