Maitê Moreli
Mi madrina hizo bien en quedarse con mi madre. Así había una persona menos bajo vigilancia… y una oportunidad más de escapar de la mirada atenta de Hunter.
Sus ojos, aunque me seguían por todos los rincones, eran suaves. Transmitían ternura, seguridad, afecto. Pero también había en ellos una chispa de lujuria que quemaba mi piel y encendía un fuego silencioso en mi vientre. Podría vivir una vida entera bajo aquella mirada verde, si no hubiera sobre mí otra mirada, esta sí, maligna.