Bueno, la película, para mí, estaba hasta entretenida. No era un romance empalagoso; era algo más desenfadado, con cierto humor.
Frente a mí, vi interesada la escena en que el hombre estaba cocinando algo en su cocina para la mujer. Pero, entonces, de repente, algo que no esperaba sucedió. El personaje principal invitó a la chica a ir a su habitación.
Abrí los ojos de par en par, mirando la escena, ya imaginando cosas nada decentes ni inocentes.
Esa era una película... Era de romance, ¿no? Iban