— Me voy a dormir —dijo Isabella, levantándose de su butaca con expresión cansada después de que la película finalmente terminara—. Menos mal que esta mierda ya terminó. Creo que hasta voy a tener pesadillas con ese bicho feo.
No dudaba de sus palabras, no después de que Isabella hubiera gritado la mayor parte de la película aterrorizada.
— Cuidado con la lengua, hermanita. No fue esa educación la que nos dio nuestra madre —Dominic censuró a su hermana, mirándola seriamente.
— ¡Vete a la mierda