Para alguien que durante años deseó conocer a su familia biológica, un día ser casi abusada por su hermano era más de lo que podía manejar. O al menos eso fue lo que mi psicóloga me había dicho en la última consulta.
Me había dicho que cada persona tenía una manera de lidiar con un trauma, y la mía, por increíble que parezca, era alejándome de todo lo que pudiera ser un desencadenante de malos recuerdos. Y Nikolai era mi mal recuerdo en carne y hueso, uno que quería olvidar ardentemente.
Ignora