— ¿No tienes sueño, Luisa? —oí la voz ronca de Dominic preguntarme, sacándome de mis pensamientos.
Me giré para mirarlo, notando que estaba a pocos metros de mí, mirándome con una media sonrisa en sus labios, solo con una toalla enrollada en su cintura, mostrando la gran V de su... ¡Señor!
Sin poder evitarlo, subí mi mirada por su cuerpo musculoso, viendo su abdomen y pecho definidos, notando ahora el gran tatuaje con la figura de una víbora de escamas azules que comenzaba en su pecho y termina